Alberto Cisneros

Hace más de quince años entré por casualidad en el mundo de las artes marciales. Por fortuna me tropecé con el mejor deporte que existe, el judo, y no lo digo porque el judo sea mejor que otras disciplinas marciales sino porque, de haber empezado intentando dar patadas imposibles y con triple vuelta, lo hubiese, sin duda, dejado por imposible. No fue así y empecé con algo accesible hasta para gente torpe como era yo. Yo creo que la principal fortuna radicó en empezar con un excelente maestro. Mi maestro Diego Fernández, sétimo dan, excelente persona y hombre dotado de paciencia para soportar todo tipo de alumnos, hasta los amantes del sofá como yo. Fue así como de los libros, mi afición favorita hasta entonces, entré en el mundo de las artes marciales. No puedo dejar de admirar el interés por el judo puro, técnico y completo que Diego siente y que por fortuna trata de transmitir a sus alumnos.
Diego Fernandez, mi maestro de judo.

 

Un día mi maestro de judo me dijo, mira este video. Era un video de los primeros UFC en que aparecía uno de los hermanos Gracie masacrando a los competidores de otras artes marciales. Hacen lo mismo que nosotros, me dijo. Así descubrí el Brazilian Jiu-Jitsu. De esto hace ya más de diez años. Yo me quedé admirado de ver la eficacia de aquella gente practicando lo que nos parecía judo.

Junto a Robin Gracie.
La fortuna no dejó de acompañarme pues pocos meses después, a Barcelona, la ciudad donde nací y donde he vivido siempre, llegó a establecerse y abrir su propio dojo de BJJ Robin Gracie, uno de los hermanos Gracie, el hijo menor de Helio Gracie . ¡Encontré el prospecto del anuncio tirado en una papelera! Qué suerte la mia, venía a mi casa lo que estaba buscando. Pude entonces inscribirme en el nuevo gimnasio aunque no por ello abandoné el judo. De hecho aquella gente hacía una especie de judo suelo muy sutil al que llamaban Brazilian Jiu-Jitsu o Gracie Jiu-Jitsu.
Robin Gracie, mi maestro de BJJ.
Cuando una persona ya mayor comienza a practicar un arte marcial, si no perece en el intento, al menos en cuanto a practicante del arte, pueden acontecer sucesos muy extraños. Con frecuencia el nuevo practicante es una roca inamovible e impermeable a los conocimientos de la escuela. Por él pasan los años pero él permanece inalterable al nuevo conocimiento. Pero en otras ocasiones se producen pequeñas iluminaciones. Fue mi caso. Se produjo el fervor del nuevo converso. Yo, que odiaba las peliculas de artes marciales por lo disparatadas que eran, estaba apuntado a varios gimnasios con ansia de descubrir un nuevo mundo. Desde entonces vivo para las artes marciales y sí, sigo comprando y leyendo libros, pero ahora son de judo, BJJ y de artes marciales en general.
Alberto Cisneros. Profesor en San Salvador.
Así estuve probando diversas actividades, aikido, por cerca de dos años, que me pareció precioso e interesantísimo pero del que no llegué a fraguar un conocimiento concreto, taekwondo, por unos meses en los que a penas pude subir hasta amarillo y comprobar la efectividad de aquellas patadas, pero al mismo tiempo ver que aquello y yo no eramos compatibles. Y como digo, finalmente el Brazilian Jiu-Jitsu, que junto con el judo me han acompañado todos estos años. Actualmente soy cinturón negro de judo, cinturón morado de BJJ, instructor de judo e instructor de BJJ.
Creo que la suerte me sonrió otra vez más: cuando se sufre una carencia se abre otro camino que supone una ventaja. Tuve la suerte de no tener la capacidad físíca para enfrentarme con algunos de mis compañeros del nuevo gimnasio, ellos mucho más jóvenes y fuertes. La desgracia se transformó en suerte ya que esto me llevó a un interés por la fuente de aquellos conocimientos, por Robin Gracie. La marathon de clases privadas con él me hizo darme cuenta de los delicados equilibrios y sutiles decisiones del BJJ más técnico. Por suerte el contacto hace que se adquieran, incluso sin querer, algunas características de la otra persona, más aun del propio maestro. Mi jiu jitsu, salvadas las enormes distancias técnicas de nivel que pueda haber, es puro BJJ de los hermanos Gracie. Y digo esto porque hay mucha gente con más energía, más fortaleza, más nivel competitivo, mejor estrategia, mayor agilidad y juventud, que yo, pero poca con un nivel de conocimiento méramente técnico mayor que el mío. Siento la poca modestia. Y desde luego no conozco a nadie que ame más, si igual, más no, el judo-suelo y el brazilian jiu jitsu que yo. Espero poder transmitir este conocimiento.

Alberto Cisneros

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